Siempre he pensado que el inicio de cada año es una oportunidad de visualizar un poco aquello que deseamos de los siguientes meses. Personalmente, a pesar de que me gusta planificarme, sigo sin poder marcar objetivos tan concretos a largo plazo y me gusta la flexibilidad del camino.
Es por ese motivo que traté de plantearme mis objetivos personales y empresariales de este año de una manera diferente. Escribí unas intenciones basadas en cómo me quiero sentir este año y en aquello que me puede ayudar a sentirme de esta manera.
Por ejemplo, me quiero sentir mucho más creativa y entusiasmada con los procesos de creación, quiero sentirme más en calma en la cotidianidad, compartir más mis ideas y darle espacio a la curiosidad. En base a eso decidí algunas intenciones que me ayudarán a mantenerme en ese camino.
-
Tener un equilibro entre la rutina y los espacios creativos
Tener una rutina me ayuda mucho a avanzar de manera más rápida en la producción de pedidos y piezas personales. Me permite tener una estructura mucho más planificada de mis tiempos y de las actividades que debo realizar para lograr las cosas en el período necesario. Gracias a la rutina, un negocio puede crecer de manera mucho más ordenada y planificada sin tener la sensación constante de que estamos improvisando constantemente.
Pero la rutina y la estructura son dos cosas que no necesariamente se llevan bien con la creatividad. Siempre es necesario darle espacio a la mente para poder aburrirse, experimentar, explorar y crear sin tantos lineamientos. Es en estos espacios en dónde trabajamos la creatividad y nos reconectamos con el entusiasmo.
El año pasado, cuando me dedicaba durante varias semanas y largas jornadas solo a producir en serie, empezaba a sentirme aburrida y desconectada de mi trabajo, lo cuál también me generaba cierta sensación de estancamiento.
Así que este año espero abrir más espacios para que la creatividad se nutra en medio de la rutina.
-
Estar abierta al cambio y a la innovación.
Este año quiero hacer algunos cambios e implementar varias ideas que tengo en mente. Estos pequeños proyectos surgieron por la necesidad de hacer cosas nuevas que me entusiasmen y me ayuden a reconectar con mi trabajo.
Para ello me gustaría integrar a Syramik ciertos temas y actividades que me gustan, los cuales quizás a primera vista no están del todo asociados a la cerámica. Así que para lograrlo una de las cosas que me propuse es estar abierta al cambio y a la innovación.
Cada idea pasará por un proceso de exploración, investigación y desarrollo. Para ver qué tan factible es lo que tengo en mente y cuál es la mejor manera de integrar esas cosas nuevas a Syramik.
-
Explorar más los temas y las actividades que me gustan.
Austin Kleon plantea que los artistas deben trabajar en un gran proyecto mientras exploran distintas actividades. Esto permite alimentar ese proyecto principal con ideas frescas e innovadoras.
Si nos enfocamos al 100 % en una sola actividad, corremos el riesgo de estancarnos o de que las ideas dejen de fluir con naturalidad.
Por eso, para mí es fundamental dedicar tiempo a otras actividades y pequeños proyectos que no están necesariamente ligados a mi trabajo. Es en esos espacios donde mi mente se nutre, se sorprende y vuelve a conectar con el entusiasmo.
-
Elegir con más cuidado cómo y en qué invierto mi tiempo.
El año pasado me di cuenta de que, en muchas ocasiones, dediqué tiempo a actividades que me resultaron agotadoras y que no me retribuyeron ni me generaron la satisfacción esperada.
Por eso, en este 2025 quiero ser más consciente y selectiva con las actividades, proyectos, eventos y pedidos en los que invierto mi tiempo.
Cuando emprendemos, muchas lecciones las aprendemos por ensayo y error; forma parte del proceso. Lo importante es escucharnos internamente para identificar qué nos aporta la retribución que realmente buscamos, no solo a nivel económico (que es fundamental en cualquier empresa), sino también a nivel personal.
Esto aplica también a nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en mi caso, paso mucho tiempo consumiendo contenido en redes sociales. Aunque es una distracción momentánea, no siempre me genera una satisfacción real. Siento que podría destinar ese tiempo a otras actividades que disfruto y que me aportarían mucho más.
Por eso, es clave observar en qué empleamos nuestro tiempo y cómo nos sentimos al respecto.
-
Compartir más mi proceso creativo con las personas.
Una de las cosas que más me cuesta es dedicar tiempo a compartir mi proceso creativo en redes sociales. Suelo dejarlo al final de mi lista de prioridades, y muchas veces ni siquiera se me ocurren ideas para publicar.
Sin embargo, quiero construir una comunidad más conectada con los procesos creativos. Por eso, una de mis intenciones para este año es generar más espacios donde pueda crear distintos tipos de contenido que me permitan compartir mis ideas, procesos y resultados.
Mostrar nuestro camino creativo puede inspirar a otros a explorar nuevas actividades o áreas de su vida, lo cuál me parece muy importante.
Sé que compartir contenido no es sencillo, especialmente cuando la producción manual ocupa gran parte de la rutina. Aun así, espero encontrar una manera de hacerlo a mi ritmo y en un espacio en el que me sienta cómoda.